Los Oscars 2016.


¿Lo de siempre?... pues casi, las valoraciones deben ser personales y siempre podemos quedar con alguna sensación de disgusto o sorpresa.

Lo que para mí fue un acierto pleno fue la mejor película “SPOTLIGHT” que nos vuelve al gran cine sobre periodismo con mayúsculas, dirigida y co-escrita por un excelente Tom McCarthy (al que debemos cintas tan buenas comoThe visitorde 2008, con una bonita historia de relaciones humanas alrededor de la inmigración ilegal en USA) y con un elenco sensacional: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci.

Seguramente está al mismo nivel que otra mítica como fue “Todos los hombres del Presidente” de 1976, dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert Redford (sobre el caso Watergate que condujo a la caída del Presidente Nixon).




Lo del mejor director, parece que con polémica últimamente, sirvió para que repitiera el mexicano Alejandro González Iñárruti por “El renacido”, una película sin duda potente y de gran dificultad en todo su rodaje en pos de un gran realismo, pero con una historia que deja bastante que desear y me parece excesivamente larga.



Para mí el director de la ganadora como mejor película reunía mayores méritos, aunque no hubiese sorprendido que se lo hubiese llevado cualquiera de los cinco candidatos, incluido George Miller, con su nuevo “Mad Max: Furia en la carretera” (película de gran pulso y acción, pero bastante descerebrada, sin duda peor que la segunda de la saga, de 1979, del mismo director y protagonizada por Mel Gibson), director que un día se pasó al cine de animación (llegando a ganar el Oscar por “Happy Feet” en 2006) y ahora retornaba a sus orígenes.

El Oscar al mejor actor para Leonardo Di Caprio estaba cantado para una estrella que triunfó como guapito y lleva muchos años peleando para demostrar que es algo más, ganando gracias a una gran trasformación física y un notable esfuerzo interpretativo.


Brie Larsson fue en parte una gran sorpresa, pero su trabajo en la angustiosa cinta “La Habitación” le daba suficientes méritos, aunque sus otras cuatro competidoras estaban sobresalientes en sus películas y fue una pena que no lo ganase Charlotte Rampling, estupenda y carismática a sus 70 años, que cuenta con una dilatada carrera en la que trabajó con muchos grandes como Liliana Cavani (“El portero de noche”), Woody Allen ("Stardust Memories"), Sidney Lumet (“Veredicto final”) o John Boorman (“Zardoz”).


Mucha gente esperaba que para el mejor actor secundario se elegiría a Sivester Stallone por la última de la saga “Rocky”, donde ahora ya es solo entrenador, “Creed”, (de hecho, previamente ganó el Globo de Oro) pero se ve que la Academia se puso seria y prefirió a un actor mucho más ortodoxo, prestigioso autor, director y actor de teatro, Mark Rylance, con un papel adusto y comedido en la buena película de Spielberg (a veces puede creerse que es un poco lenta, pero para mí está muy bien narrada su historia basada en hechos reales), “El Puente de los espías”. Ese premio tiene muchísimo mérito pues había otros dos candidatos de gran fuerza, como el duro Tom Hardy (“El renacido”) y el siempre magnífico Mark Ruffalo (“Spotlight”).




La mejor actriz secundaria, de incierto pronóstico, fue para una poco conocida, Alicia Vikander, posiblemente ayudada por lo singular de la historia de su film “La chica danesa”, historia real de la primera mujer danesa que cambió su sexo, una famosa pintora que solo lo hizo público tras su quinta operación y mantuvo la relación con su esposa, que es el papel de la ganadora del Oscar.

El mejor guión original fue con toda justicia para Josh Singer, junto al ya citado director de la excelente “Spotlight”, y el del guión adaptado para Adam McKay y Charles Randolph por “La gran apuesta”, película sobre la crisis financiera de 2007 a 2010, que resultaba posiblemente  ininteligible para los profanos de ese mundillo.
La mejor banda sonora original premiada fue la del clásico Ennio Morricone por la última locura de Tarantino, “Los odiosos ocho”, película muy larga y llena de excesos, que vio la luz tras muchas vicisitudes (el autor dudó si acabar convirtiendo la historia en una novela) y que tiene muchos puntos de conexión con la clásica novela de Agatha Christie, “Diez negritos”, que ha tenido muchas adaptaciones en el cine y TV. El gran compositor italiano, pese a su prolífica y sensacional carrera (recuérdese Por un puñado de dólares”, “Erase una vez en América”, “La Misión”, “Cinema Paradiso, etc.), es la primera vez que consigue un Oscar.


Para la mejor película de habla no inglesa el premio se lo llevó, como estaba previsto, una película húngara, la última vuelta de tuerca sobre el exterminio judío, tremenda y conmovedora historia rodada en gran parte con cámara subjetiva: “EL HIJO DE SAUL”.
Sin embargo, había otras dos películas interesantísimas: La turca “MUSTANG”, cuyo nombre hace referencia  a los caballos salvajes americanos que viven en libertad, en paralelismo con la triste historia de unas hermanas adolescentes en la Turquía rural, quienes están atrapadas por una cultura atrasada y denigrante para la mujer, y que solo encuentran  algo de esperanza yendo a la capital a fin de buscar su liberación (lo cual nos debería hacer reflexionar sobre una posible integración de ese país en la U.E. de la que se habla a menudo…), y la colombiana “EL ABRAZO DE LA SERPIENTE”, una originalísima cinta en la que se narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940, protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos, el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes, en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir. Está inspirada en los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonia colombiana.



2.- DALTON TRUMBO, UNO DE LOS MÁS GRANDES GUIONISTAS DE LA HISTORIA DEL CINE.

TRUMBO es una de las grandes películas del año por muchos motivos. Bastaría para ello el ser una biografía del célebre escritor y guionista Dalton Trumbo, uno de los diez famosos represaliados en la  “caza de brujas” de Hollywood.



 
Era un personaje sin duda singular, y por eso su azarosa biografía sirve para una película interesantísima y entretenida, de impecable factura.

Trumbo nunca ocultó su ideología o simpatía por el comunismo y eso le costó enfrentarse al comité presidido por el senador McCarthy, acogiéndose a su derecho a no declarar (más bien rehusó contestar las preguntas directamente) y pasando desde entonces a la extraoficial “lista negra”, lo que implicaba no poder trabajar en la industria cinematográfica, aparte de sufrir once meses de cárcel, tras la cual se exilió a México (este detalle no lo recoge la película). Fue valiente, no cedió… Como dijo Orson Welles: «Lo malo de la izquierda americana es que traicionó para salvar sus piscinas. Somos pocos quienes no hemos traicionado nuestra postura, los que no hemos dado nombres de otras personas».

No está claro hasta qué punto Dalton era comunista. Estuvo afiliado al partido, pero se dio de baja dos veces por percibir demasiado dogmatismo y estar en contra de Stalin. Posiblemente era más una forma de expresar su rebeldía (de hecho, en alguna ocasión se le ha calificado de “rojo pacifista” y esto sin duda era lo más cierto), pues vivía al estilo burgués norteamericano e incluso trabajaba para la revista Vogue.

Ya entonces era un reputado escritor y guionista. Su famosísima novela “Johny cogió su fusil” (inspirada en su propia experiencia al conocer  a un soldado de la Primera Guerra Mundial que perdió brazos y piernas) había sido premiada con el prestigio National Book Award en 1939 (posteriormente, él mismo dirigió la película en 1971, siendo su único trabajo como director). Algunos de sus guiones fueron grandes éxitos como los de las películas “Treinta segundos sobre Tokio” de 1944 (un clásico de guerra con un elenco de gran nivel: Spencer Tracy, Robert Mitchun, Van Johnson y Robert Walker), “Our vines have tender grapes” de 1945 (en España “El sol sale cada mañana”, melodrama para gran lucimiento de Edward G. Robinson, que fue un liberal y gran amigo del escritor, si bien sí cedió ante la comisión para poder seguir trabajando), o “Kitty Foyle” de 1940 (en España “Espejismo de amor”, que sirvió para que Ginger Rogers ganara un Oscar conducida por el súper clásico Sam Wood, quien dirigió montones de películas, entre ellas algunas de las más celebres de los Hermanos Marx).

Trumbo, tras su exilio, siguió escribiendo guiones, pero ya bajo seudónimo, siendo tal su creatividad y calidad que llegó a ganar dos premios Oscar como mejor guionista, los pertenecientes a “Vacaciones en Roma” de 1953 (esa inolvidable comedia romántica dirigida por el gran William Wyler y protagonizada por Gregory Peck y Audrey Hepburn, a la que lanzó al estrellato) y la singular “El Bravo” de 1956 ( historia de un niño y su relación con un toro bravo al que quiere salvar del sacrificio en la plaza; dirigida por un eficaz artesano, Irving Rapper, que fue uno de los directores preferidos de Bette Davis).

La fuerza de la “lista negra” disminuyó en el año 1960, y por fin el gran director  Otto Preminger consigue o se atreve a que su nombre figure como guionista de la famosa superproducción sobre la creación del estado de Israel, “Exodo”, y seguidamente Kirk Douglas se atreve a hacer público que también había escrito el guion de “Espartaco” (la famosísima cinta de Stanley Kubrick, la cual fue un proyecto auspiciado y producido personalmente por el actor, dolido por no haber podido protagonizar la multioscarizada “Ben Hur” de William Wyler).




Uno de sus últimos guiones famosos fue el de “Papillón” (1973), que constituyó un gran éxito protagonizado por Steve Mc Queen y Dustin Hoffman (una de sus primeras escenas, por cierto, se rodó en Fuenterrabía/Hondarribia).

Su propio hijo Christopher Trumbo -como guionista- y el director Peter Askin (recuérdense sus buenos films “Lío en la Habana” o “Company Man”) le rindieron tributo en un gran documental en 2009, "Trumbo y la lista Negra", en el que varias estrellas de Hollywood, como Michael Douglas, Dustin Hoffman, Donal Sutherland, Liam Nelson, Paul Giamatti o Josh Lucas ponen voz a las cartas y fragmentos de sus escritos; además, el documental combina sus interesantísimas misivas con imágenes de archivo, clips de sus películas y entrevistas a gente de su entorno.

Dalton Trumbo, aparte de un genio escribiendo, era un intelectual comprometido y nos dejó frases como éstas, que no dejan de estar de actualidad:

“La falta de honradez en el gobierno es el negocio de todos los ciudadanos. No es suficiente para hacer su propio trabajo. No hay ninguna virtud particular en eso. La democracia no es un regalo. Es una responsabilidad.”

“Todo el mundo parece estar hablando de la democracia. No lo entiendo. La democracia no es como un traje de domingo para ser llevado a cabo y usado sólo para los desfiles. Es la clase de vida que un hombre decente conduce, es un motivo para vivir y para morir.”

“No existe nada noble al morir. Ni siquiera cuando mueres por honor. Ni siquiera cuando mueres como el mayor héroe que el mundo haya visto. Ni siquiera cuando eres tan grande que tu nombre nunca será olvidado y, ¿quién es así de grande? Lo más importante es su vida muchachos. Ustedes no son nada muertos, excepto para los discursos. No los dejen burlarse más. No pongan atención cuando les den palmadas en los hombros y les digan ven con nosotros, tenemos que pelear por la libertad o cualquier palabra que usen, porque siempre hay una palabra.”

Volviendo a la reciente película, cabe hablar de su excelente reparto, al contar con Bryan Cranston, Diane Lane, Helen Mirren, John Goodman y Ellen Fanning.

El primero, Bryan Cranston que protagoniza al escritor, es un excelente actor al que le ha costado muchísimo llegar a ser una estrella, tras una azarosa vida y fuertes problemas familiares de niño (vivió con sus abuelos de forma modesta, tras cortar toda relación con su progenitores). Pasito a pasito consiguió pequeños papeles (como ser el odiado dentista de Jerry Seinfeld, en su famosísima y personal serie de humor que maravilló entre 1989 y 1998, y que es considerada una de las mejores de las historia junto con “Frasier), hasta obtener un triunfo en la divertida serie Malcom in the middle”, de 2000 al 2006, sobre una familia disfuncional y alocada. El éxito total le llegó con la genialísima serie -que acabó siendo una de las llamadas de culto- “Breaking Bad”, protagonizando a una persona normal (profesor de química), enferma de un cáncer supuestamente terminal, que acaba convirtiéndose en cocinero y traficante de metanfetamina. Una especie de moderno western rodado a la sazón en la semidesértica Albuquerque, que sorprende capítulo a capítulo y que sin duda engancha como la propia droga. Tras este éxito llega al cine, interviniendo en la oscarizada “Argo” (2012) y pasando a protagonizar films de taquillaje como el remake “Godzilla” (2014).




Podría sorprender que el director de la cinta fuese Jay Roach, un especialista en comedias no precisamente sutiles pero si exitosas, como la trilogía “Austin Powers”, “La cena de los idiotas”, “Los padres de ella” o “Los padres de él”; pero lo cierto es que “Trumbo” puede calificarse como comedia dramática y quizá ahí radique uno más de sus encantos, pues no mira al pasado con ira, sino con afán de superación y con algunas dosis de humor.

 Ya que estamos en el tema, no podemos dejar de citar a John McNamara, un exitoso productor y guionista de series de televisión y que ahora  se cambia al cine con evidente acierto. Entre sus más recientes trabajos televisivos tenemos  “Aquarius” (alrededor de la caza policial a Charles Manson y su familia), interpretada por David Duchovny (recuérdense sus series “Expediente X” y la atrevida “Californication”) o la serie “The Magicians” (una especie de “Harry Potter” con estudiantes veinteañeros, muchísimo más seria y elaborada).




3.- MAS SOBRE LOS GRANDES GUIONISTAS DE LA HISTORIA DEL CINE NORTEAMERICANO.

El número de la revista Fotogramas del mes de mayo 2016 hace un somero y vistoso análisis sobre algunos de los grandes guionistas de Hollywood (que comienza, como no, por Dalton Trumbo) que sin duda se queda pequeña, pero que merece la pena repasar, sobre todo por las citas que incluye:

Truman Capote, grandísimo escritor que revolucionó la novela moderna con “A sangre fría”. De lengua afilada donde las haya (no tragaba a Meryl Streep y la llamaba “cara de pollo”), y hombre sin duda modesto (dijo de sí mismo: “Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”.), tuvo una fructífera relación con el cine, incluyendo la idolatrada “Desayuno con diamantes” (basada en su propia novela "Breakfast at Tiffany's", aunque él no escribió el guión, lo que siempre le pesó, pues no es muy fiel a su novela), la cual que no deja de ser atrevida,  dado que su protagonista es realmente una prostituta de lujo, y en la que podemos ver al que fuera nuestro inclasificable hombre de mundo, José Luis de Villalonga.

La siguiente cita (de la singularísima película “La burla del diablo”) es sin duda memorable: “El tiempo… ¿Qué es el tiempo? Los suizos lo manufacturan. Los franceses lo atesoran. Los italianos lo derrochan. Los americanos dicen que es dinero. Los hindúes dicen que no existe. ¿Entiende que quiero decir? Yo digo que el tiempo es un timo.”
 



Garson Kanin, guionista mítico, en parte con su esposa Ruth Gordon y en parte solo, fue además un hombre de teatro, actor y director. Solamente con mencionar “La Costilla de Adán” y “Nacida ayer” ya nos damos cuenta de quién era este gigante. La siguiente cita, de la primera película citada, es fantástica para nuestra revista: “Los abogados no se deberían casar con otros abogados. A eso se le llama endogamia. Y de ahí salen niños idiotas… y otros abogados.”

Lehigh Brackett, quien sorprendió al gran director Howard Hawks al ser mujer (pues él creía que era un novelista varón) cuando la convocaron para ayudar al Premio Nobel  William Faulkner con el guión de “El sueño eterno”… Con Hawks compartió una fructífera relación, recuérdense films como “Río Bravo” o Río Lobo. Fue también muy buena para la ciencia ficción y así intervino, entre otros muchos, en el guión de “El imperio contraataca”, la segunda (o quinta) de la saga “Star Wars”. Y a ella se debe esta frase de Bogart en la primera cinta citada: “Colecciono rubias y botellas”.

 



Tennessee Williams, dramaturgo clave del teatro norteamericano, quien escribió su primera gran obra, “El zoo de cristal”, cuando trabajaba como guionista a sueldo para la MGM. Adaptó al cine muchas de sus propias obras, como la icónica “Un tranvía llamado deseo” (con un Marlon Brando machista, sudoroso y sin glamour, pero mito sexual donde los haya). Una de sus obras más impactantes fue “Baby Doll”,  dirigida en 1956 por Elia Kazan (el gran director que sí declaró y dio nombres en la “caza de brujas”), y de ella es esta frase, que dice Elli Wallach frente a la escultural y joven protagonista Carroll Baker: “Tu marido suda más que cualquier otro hombre que conozco y ahora puedo entender por qué.”

I.A.L. Diamond, con toda justicia sin duda hay que elevar al Olimpo cinematográfico a este rumano que en su juventud participó en competiciones matemáticas (IAL significa precisamente Interscholastic Algebra League), y que fue compañero inseparable en los grandes éxitos de Billy Wilder, desde “Ariane” en 1957 (“Love in the afternoon” era su título original), pasando por la mítica “Con faldas y a lo loco” (“Some like is hot”, el original) y la no menos memorable “El apartamento” (la gran triunfadora de los premios Oscar en 1960, a la mejor película, al mejor director y al mejor guión, que ambos compartieron).

Muchas veces, tal como hace la revista Fotogramas, se citan otros trabajos independientes de Wilder, como la alocada comedia “Me siento rejuvenecer” (“Monkey Bussines”, en original), con los líos y locuras de un científico que busca la fórmula del rejuvenecimiento experimentando con chimpancés…, del gran director Howard Hawks y con Cary Grant, Ginger Rogers, Marilyn Monroe y Charles Coburn, pero que no siempre se le atribuye a IAL, pues parece ser que la idea original es de Harry Segal, y en el guion intervinieron no solo Diamond, sino también Ben Hecht (otro monstruo del medio, notable dramaturgo, novelista, periodista, guionista y director) y Charles Lederer. Estas citas son de lo mejor que podemos imaginar:
En París, la gente come mejor, y en París la gente hace el amor…, quizás no mejor, pero sí más a menudo.” (Dicho por Maurice Chevalier en la película “Ariane” y que dan ganas de investigar si es cierto…).

Yo vivía como Robinson Crusoe. Un náufrago entre ocho millones de personas. Y un día vi una huella en la arena y allí estabas tú”. (De Jack Lemmon en “El apartamento”, que como frase romántica parece infalible para triunfar…)






Raymond Chandler parece representar en sí mismo el cine y sobre todo la novela negra, siendo posiblemente legendario que se impusiera terminar borracho su único guión original para “La Dalia azul”, el clásico de 1946 dirigido por George Marshall e interpretado por Alan Ladd y la fatalísima rubia, con su melena ladeada y siempre insinuante, Veronica Lake. Se dice que sus mejores trabajos, sin duda míticos, fueron “Perdición” para Billy Wilder y “Extraños en un tren” para Alfred Hitchcock, adaptando dos clásicos fundamentales de la literatura negra. Pero sin duda su obra maestra fue la novela “El sueño eterno”, la cual  tuvo dos grandes adaptaciones cinematográficas, una del año 1946, protagonizada por Humphrey Bogart y Lauren Bacall, y otra de 1978, protagonizada por Robert Mitchum y Sarah Miles, en cuyo guion sí intervino el autor de la novela. En “La Dalia azul”, otra mujer malvada, pero de pelo negro, no la protagonista, dice: “Tomo todas las bebidas que quiero, a cualquier hora, en cualquier sitio. Voy donde quiero con quien quiero. Soy ese tipo de chica”. ¿Era esto un mensaje feminista en 1946?

A William Goldman ya me he referido en estas páginas hace algunos números, baste mencionar películas como “Dos hombres y un destino” o “Todos los hombres del presidente” o “Marathon Man”. Y sus impagables libros de memorias, donde define a Hollywood con precisión concisa: “Nadie sabe nada”.

Seguimos modernizándonos si nos acordamos del gran Paul Schrader, con una impresionante carrera como guionista, un renovador del género, donde destacan sus colaboraciones con el gran Martin Scorsese en  “Taxi Driver” y en una de las más grandes películas sobre boxeo, “Toro Salvaje”. Como director tiene también una carrera estimable, pero menos valorada, aunque a mí siempre me gustó mucho “American Gigolo” (con un Richard Gere físicamente espectacular y la bella modelo Lauren Hutton en espléndida madurez) y “Hardcore” (sobre el mundo del porno ilegal, con el siempre enorme George G. Scott). En boca del solitario taxista de Nueva York pudimos oír: “Pienso que alguien tendría que coger esta ciudad… y simplemente tirar de la cadena.” Sí, eran tiempos duros para una gran capital que ahora ha limpiado su cara de modo radical, afortunadamente.
 

Mencionar al húngaro Joe Eszterhas entre los mejores guionistas quizás es pasarse un poco, porque parece basarse en dos enormes éxitos populares con tintes de escándalo: “Instinto básico” (realmente es una buena película, pese a que se vendió al gran público como se vendió… escándalo sexual) o “Showgirls” (un verdadero bluff del mismo director Paul Verhoeven). Pero no podemos olvidar otras pelis muy destacadas, como: “F.I.S.T. (símbolo de fuerza)”, un relato alrededor del sindicalismo USA dirigida por Norman Jewison y protagonizada por un serio Silvester Stallone (que también participó en el guión). O “La caja de música”, un excelente film del gran Costa Gavras.
Respecto a la exitosa “Instinto básico”, vemos en el film que un compañero del detective de homicidios protagonista -interpretado por Michael Douglas- dice: “Ella tiene ese coño cum laude que te ha dejado el cerebro frito”. Y la enigmática escritora que acude a la comisaría sin bragas, dando lugar a esa icónica escena que todo el mundo recuerda, le dice: “Matar no es como fumar. No puedes dejarlo”.

 

La revista Fotogramas acaba mencionando a  Charlie Kaufman, al que se puede considerar un revolucionario, atesorando una originalidad creativa insospechada, como ya pudimos  ver en “Como ser John Malkovich”, dirigida por Spike Jonze, con quien repitió en la exitosa “Adaptation. El ladrón de orquídeas”, gracias a la cual el estupendo actor Cris Cooper recibió el Oscar al mejor secundario, y donde el tour de force es hacer un guión sobre hacer un guión junto las inseguridades del guionista. Luego consiguió el Oscar al mejor guión original en 2005, con una película sin duda sorprendente, ya que no está claro si acabamos comprendiéndola: “Olvidate de mí” (original “Eternal sunshine of de spotless mind”), protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet. Su última locura es “Anomalisa”, película de animación, stop motion, de 2015, dirigida por él mismo y por Duke Johnson; una comedia romántica  para adultos basada en una obra de teatro que él mismo escribió bajo el seudónimo de Francis Fregoli. Sus frases son como él, creatividad pura:

“Escribir es viajar a lo desconocido, no construir una de tus maquetas de avión”.

“Hay alguna idea original en mi cabeza, en mi cabeza calva. Tal vez, si fuera más feliz, no se me caería el pelo. La vida son dos días. Necesito vivirlos al máximo. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Soy un tópico ambulante…”

“Me paso el día sin mover este culo de "foca". Si no tuviera el culo tan gordo, sería más feliz. No tendría que llevar siempre las camisas por fuera; como si engañara a alguien. FOCA. Debería empezar a correr otra vez. 8 kilómetros al día, pero hacerlo de verdad. O hacer escalada, pero tengo que dar un giro a mi vida. ¿Qué tengo que hacer? Tengo que enamorarme. Tengo que echarme novia. Tengo que leer más, cultivarme... Si aprendiera ruso o yo qué sé... O tocar un instrumento. Podría aprender chino, sería "el guionista que sabe chino y toca el oboe". Eso sería brutal. Debería cortarme el pelo al uno. Dejar de hacer creer a todos y a mí mismo que tengo una mata de pelo... ¡Qué ridículo!
Ser auténtico, una persona segura, ¿no es eso lo que atrae a las mujeres? Los hombres no tienen que ser atractivos. Aunque eso no es verdad, sobretodo hoy en día. Hoy se les exige tanto a los hombres como a las mujeres. ¿Por qué debería creer que debo pedir perdón por existir? Quizás sea la química celular. Quizás es eso lo que me pasa, una alteración química. Todos mis problemas y mi ansiedad podrían deberse a un desequilibrio químico o a una serie de psinapsis defectuosas. Tengo que hacérmela mirar. Aunque seguiré siendo feo, eso no tiene cura.”

 

Está claro que esta lista es limitada, las posibilidades de ampliarla son infinitas seguramente, pero… si pensamos un poco, ¿cómo es posible que una de las películas más mitificadas de la historia del cine no aparezca por ningún lado? Sí, me estoy refiriendo a la obra maestra del director húngaro Michael Curtiz y absoluto mito  popular del cine: Casablanca de 1942. Pues bien, la respuesta es bien sencilla, porque fue un simple producto rutinario de la industria, sin aspiraciones a convertirse en lo que acabó siendo para millones de espectadores de todos los tiempos. Los siguientes son los datos fundamentales al respecto.

La película lo tenía todo para destacar (actores y guionistas notables). Sin embargo, ninguno de los involucrados en su producción esperaba que esto fuera a suceder. Se trataba simplemente de una de las docenas de producciones anuales de la maquinaria hollywoodense.

 

La misma se basa en la obra teatral “Todos vienen al café de Rick”,  de Murray Burnett y Joan Alison, y que nunca fue puesta en escena (de este origen proceden dos errores históricos de la historia, pues nunca hubo los salvo-conductos para salir del territorio de los que tanto se habla en el film, al tiempo que el ejército nazi nunca estuvo en Casablanca). Cuando el especialista en análisis literario de la Warner Brother leyó la obra, la calificó como una «tontería sofisticada», pero le dio el visto bueno. La editora encargada de los guiones convenció al productor para que comprara los derechos por 20.000 dólares, el precio más alto jamás pagado por una obra teatral que no hubiese sido puesta en escena.

El proyecto de cine rebautizó la obra como “Casablanca”, quizás intentando imitar el éxito de la película de 1938 llamada "Argel".

El rodaje comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizó el 3 de agosto del mismo año, con un coste de 1.039.000$  (75 000$ por encima del presupuesto), lo que no era excepcionalmente alto, pero sí superior al promedio de su tiempo.

El prestigiosísimo crítico de cine Robert Ebert califica al productor  Hal B. Wallis como la «clave del equipo creativo» por la atención que puso a todos los detalles de producción (hasta el punto de haber insistido en tener un loro de verdad en el Bar del Loro Azul, Blue Parrot Bar en inglés). Resulta divertido leer, entre muchas anécdotas, que  la estatura de la actriz Ingrid Bergman causó algunos problemas, pues  sobrepasaba por casi cinco centímetros a Bogart, por lo que el director  tuvo que elevar al actor sobre ladrillos o sentarlo sobre cojines en las escenas en las que aparecían juntos.

La famosísima escena final fue decidida por el productor Wallis tras haber terminado el rodaje, de modo que la conocidísima frase final de la película (“Louis, pienso que este es el comienzo de una bella amistad”) tuvo que ser grabada por Bogart un mes después de finalizada la filmación.

Volviendo al guion: La obra de teatro original se inspiró en el viaje a Europa que hizo Murray Burnett en 1938, viaje durante el cual pudo visitar Viena justo antes del Anschluss hitleriano. Murray visitó también la costa sur de Francia en la cual co-existían, no sin dificultad, asentamientos de nazis y refugiados. Los locales nocturnos de la zona inspiraron, pues, tanto el Café de Rick (especialmente uno llamado «Le Kat Ferrat») como el carácter del personaje Sam, el pianista (basado en un pianista negro que Burnett vio enJuan-les-Pins). En la obra teatral, el personaje de Ilsa era una estadounidense llamada Lois Meredith y no encontraba a Laszlo, sino hasta después de que su relación parisina con Rick había terminado. Además, en la obra de teatro el personaje de Rick era un abogado.

Los primeros escritores principales en trabajar en el guión fueron los gemelos Epstein Julius y Philipn, quienes eliminaron el trasfondo del personaje Rick y aumentaron los elementos de comedia. Después intervino el otro escritor reconocido en los créditos, Howard Koch pero trabajando en paralelo con ellos y haciendo énfasis en otros aspectos, resaltando los elementos políticos y melodramáticos. Según parece, fue el director Curtiz quien favoreció las partes románticas, al insistir en que permanecieran los fashbacks de París. Aún a pesar del gran número de escritores involucrados, el filme tiene eso que el crítico Ebert describió como un guión de «maravillosa unidad y consistencia». Más tarde Koch afirmaría que fue la tensión que hubo entre su propia visión y la de Curtiz la que motivó que «sorpresivamente, estos acercamientos desparejos de alguna manera se ligaron, y quizá eso fue debido en parte a este tira y afloja entre Curtiz y yo, que le dio a la película un cierto balance». Julius Epstein anotaría posteriormente que el guion contenía «más maíz que el que hay en Kansas y Iowa juntos. Pero cuando el maíz funciona, no hay nada mejor» (la palabra inglesa original, corn (maíz) también se refiere, en el slang, a un tipo de humor tonto, gastado, banal y sentimental). Parece que también intervino en el guión Casey Robinson, pero no está acreditado en el filme.

El filme se topó con algunos problemas cuando Joseph Breen, miembro del cuerpo de autocensura de la industria hollywoodense (el Production Code Administration), expresó su posición a que el personaje del capitán Renault solicitara favores sexuales a cambio de visados y a que los personajes de Rick e Ilsa hubieran dormido juntos en París. Ambos puntos, de todos modos, permanecieron de manera implícita en la versión final.

Al final, los tres guionistas oficiales ganaron el Oscar, como también ganó el de mejor película y mejor director.

De entre sus popularísimas frases, pueden citarse:

“Tocala otra vez, Sam”, pero en realidad no es de la película, sino de la obra de teatro de Woody Allen, “Sueños de Seductor(genial historia donde uno de sus personajes es el fantasma de Bogart; luego llevada al cine protagonizada -pero no dirigida- por su autor), pues en la peli lo que se dice es: «Tócala una vez, Sam, en recuerdo de los viejos tiempos»; «Tócala, Sam. Toca “A medida que el tiempo pasa”»;  «Tú la tocaste para ella y la puedes tocar para mí»;  y «…si ella puede soportarla, ¡yo también puedo! Tócala! ».

«Esta va por ti, muñeca» (frase que no está en los guiones originales y es atribuida a Bogart por las lecciones de póker que le daba a Bergman en los descansos).

“Siempre nos quedará París”.
“Los alemanes iban vestidos de gris y tú de azul”.
“Capturen a los sospechosos de siempre”.
“Louis, creo que esto es el  principio de una gran amistad” (última frase que cierra la película).



Y no me resisto a terminar sin un análisis de una de las películas con guión más impactante que uno recuerda, siendo además una de las mejores sobre la guerra de Vietnam y una de las obras maestras de Stanley Kubrick, La chaqueta metálica, de 1987 (“Full Metal Jacket”, en inglés, nombre que hace referencia  a un tipo especial de munición, bala con un núcleo blando, encamisado por una ojiva de metal más duro, lo cual permite una velocidad de salida más alta a la vez que evita dañar el ánima y fue desarrollada ya a principios de 1880).

El guión trata de adaptar la novela de Gustav Hasford, “The Short-timers”, donde narra sus experiencias en la propia guerra y es considerada una de las mejores sobre ese desdichado conflicto (el título se refiere al momento en que se va terminando para el soldado su período de servicio en guerra, 13 meses para marines y 12 meses para los demás soldados). Y como Kubrick era un obseso de la perfección, aparte de trabajar él mismo en el guion, contrató a otro reputado escritor con trabajos sobre la Guerra de Vietnam, Michael Herr, cuyo libro “Dispatches”, sus memorias como corresponsal de la guerra, ha sido considerado como lo mejor que se ha escrito en ese campo, dicho por opiniones tan destacadas como John Le Carré, Truman Capote, Norman Mailer o Tom Wolfe; escritor que también había colaborado con Coppola en la otra película mítica sobre el conflicto "Apocalypse Now" (1979).



La novela y la película están divididas en dos partes: la primera mitad es el adiestramiento de los marines y la segunda es la batalla de Hué. Y en esa primer parte es donde emerge con fuerza inolvidable el papel del sargento de artillería Hartman, cuyas palabras no todas ellas fueron fruto del guión, sino de la improvisación que el director permitió al actor que lo interpreta, Ronald Lee Ermey, soldado retirado aunque también era actor. En principio solo estaba contratado para la película como asesor, pero, ante las indecisiones del maniático Kubrick para elegir al actor adecuado, le envió una cinta suya de 15 minutos diciendo toda una sarta de barbaridades. A Kubrick le dejaron tan encantado las mismas que le dio el papel inmediatamente. Y ahí está lo más impresionante de la película, con esa primera parte de brutal adiestramiento, de donde salen estos espectaculares textos:
“Soy el sargento de artillería Hartman, vuestro instructor jefe. A partir de ahora únicamente hablareis cuando se os hable; y la primera y la última palabra que saldrá de vuestros sucios picos será señor.”

“¡Eres tan feo que podrías estar en un museo de arte contemporáneo!”

“- ¿Cuánto mides?

- Señor, 1.80, Señor.
- No sabía que una mierda pudiera ser tan alta”.


“- ¿De dónde eres recluta? 

- ¡Señor, de Texas, Señor! 
- ¡En Texas sólo hay vacas y maricones cowboy! ¡Y no veo cuernos! Así que ya sabemos qué eres”.


“Una sola sacudida. Dos ya es una paja”.

“Si alguno de vosotros, nenas, sale de esta isla, si sobrevivís al entrenamiento, seréis como armas, ministros de la muerte, siempre en busca de la guerra. Pero hasta ese día sois una cagada. Lo más bajo y despreciable de la Tierra; ni siquiera algo que se parezca a un ser humano. Solo sois una cuadrilla de desgraciados, una panda de mierdas inútiles pasadas por agua. Como soy muy duro, sé que no voy a gustaros; pero cuanto peor os caiga mejor aprenderéis. Soy duro pero soy justo y aquí no hay ninguna intolerancia racial, no desprecio a nadie porque sea negro, judío, latino o chicano. Aquí todos sois igual de insignificantes”.

“Hoy es Navidad. Habrá una sesión de magia a las 09:30. El capellán Charlie os va a decir cómo el mundo libre vencerá al comunismo, con la ayuda de Dios y unos pocos Marines. A Dios se le pone dura con el Cuerpo de Marines, porque matamos a todo bicho viviente. Él juega a lo suyo, nosotros a lo nuestro. Y para mostrarle nuestra gratitud ante su inmenso poder, le llenamos el cielo de almas hasta los topes. Dios ya existía antes que el Cuerpo de Marines, así que el corazón se lo podéis dar a Cristo, pero el culo pertenece al Cuerpo. ¿Habéis entendido, nenas?”

“Quiero que estos retretes estén tan limpios que hasta la misma Virgen María pudiera venir y descargar con la cabeza bien alta.”

“Este es mi fusil, hay otros muchos pero este es el mío. Mi fusil es mi mejor amigo, y es mi vida, tengo que dominarlo igual que me domino a mí mismo. Sin mí mi fusil no sirve, sin mi fusil yo tampoco sirvo. Tengo que acertar con mi fusil, tengo que disparar a dar al enemigo que quiere matarme, tengo que darle antes de que me dé a mí, lo haré. Esto que digo lo juro ante Dios, mi fusil y yo somos los defensores de mi patria, dominamos a nuestros enemigos y salvamos nuestras propias vidas. Así sea, hasta que en vez de enemigos haya paz. Amén.”

Pero el resto de protagonistas también nos regala perlas, como el “soldado Bufón” protagonizado por Matthew Modine, cuando dice:

“Aquí la mitad de las putas son agentes infiltradas del vietcong, la otra mitad tienen tuberculosis, así que asegúrate de follar con las que tosen.”

“Los muertos solo saben una cosa, es mejor estar vivo”.

Amén.

4.- PERO RESULTA QUE UNO DE LOS GRANDES GUIONISTAS DE LA HISTORIA ESTABA ¡EN GIJON!: CARLOS BLANCO HERNANDEZ.

En el comercio del pasado 13 de abril pudimos leer la presentación del libro “LOS PECES ROJOS” conteniendo el guión de la película de 1955, escrito por el gijonés CARLOS BLANCO HERNANDEZ.




Foto de Mario Rojas. El comercio 13 abril 2016.

En la foto del periódico podemos ver al también gijonés Juan Bonifacio Lorenzo Benavente, el conocido cinéfilo ahora director de la Filmoteca de Asturias (es hijo del histórico compañero Bonifacio Lorenzo Somonte, cuya pasión jurídica y humor eran muy conocidas, aparte de ser un “buen” franquista, que entre otros cargos presidió la sociedad de festejos en los años 50, y que inculcó a sus hijos el amor al cine con una sala de proyecciones que tenía en su casa; otro de sus hijos, Gonzalo, escribió sus apreciadas críticas en el mismo periódico con el seudónimo G. Lawrence; y otro hermano es el prestigioso compañero Jorge Lorenzo Benavente).


En la presentación está a su lado el guionista Alfonso S. Suárez, que elogió la figura del gran guionista gijonés, al que calificó como uno de los grandes del cine español, aunque no se le reconociera como se debía, y cuyo talento le permitió viajar a Hollywood, donde coincidió con Bogart, Lauren Bacall, Billy Wilder… e incluso se asoció con Gary Cooper para poner en marcha una película sobre “El Quijote” que no llegó a cristalizar.

Carlos Blanco, tiene una de esas típicas biografías de sufrimiento inicial, pues le pilló por medio nuestra Guerra Civil, combatió en el bando republicano y esto le trajo como consecuencia cinco años de cárcel y la imposibilidad de acabar sus estudios de ingeniería en la Universidad. De ahí que los biógrafos nos digan que su refugio fue dedicarse a unas de sus pasiones, como era contar historias, ganando pronto un concurso de guiones con “Don Beltrán de la Cueva”, escrita entre las mesas del Café Gijón de Madrid. Ahí comenzó su larga carrera, con todas las privaciones que el régimen franquista suponía para desarrollar sus escritos, pero en la que sin duda triunfó.

Era un habitual del Café Gijón, allí participaba en las tertulias junto a Enrique Jardiel Poncela, José luís López Vázquez, Antonio Bueno Vallejo, Miguel Mihura, José García Nieto, Víctor Ruiz Iriarte, César González Ruano o su viejo profesor de literatura en Gijón, Gerardo Diego.

Para  la productora CIFESA escribió el guión de "Locura de Amor", basado en una obra de teatro de Manuel Tamayo y Baus , que se convirtió en su primer gran éxito: la película triunfó dentro y fuera de España y lanzó al estrellato a Aurora Bautista y Sara Montiel, con quien compartió su citada aventura americana.

Más su periplo americano duró poco, puesto que su pasión por España y por las tertulias en el renombrado café pesaron más que el oropel estrellado…, y le hicieron volver pese a que tenía contrato por cinco años. Y lo demás, como se suele decir, “es historia” de una verdadero fenómeno del mundillo del cine, que nunca perdió sus raíces gijonesas.
Una interesantísima entrevista de Alfonso S. Suárez con Carlos Blanco podemos escucharla en la web https//vimeo.com.

Siguiendo con la presentación, tenemos la gran suerte  de contar con esforzados luchadores por el cine, como la “Editorial OCHO Y MEDIO” (también librería en Madrid y en internet), con un fantástico trabajo con los libros sobre cine, al igual que ESTELA FILMS, la productora de cine más antigua de España en activo, el “sindicato de guionistas AMA” y la reciente “asociación de guionistas SETENTA TECLAS”.

 




Y gracias al esfuerzo de todos ellos (más la Filmoteca de Asturias) se ha logrado la edición del guión de “Los peces rojos”, fenomenal historia de cine negro que, para mayor interés nuestro, se desarrolla -y en parte está rodada- en Gijón, y que podemos ver con facilidad alquilándola en filmotech. El nivel es impresionante y la estética negra de verdad. Sus actores son muy buenos, como Emma Penella, y su sensacional protagonista masculino Arturo de Córdova.




Está además está dirigida excelentemente por José Antonio Nieves Conde, un director que tuvo sus momentos de fama y del que puede citarse un clásico de 1951,, “Balarrasa”, con Fernando Fernán Gómez, o algo ya más burdo, moderno, internacional y destapado, como “Marta”, de 1971, interpretada por la bellísima Marisa Mell  y la estrella Stephen Boyd (Mesala en la clásica Ben-Hur) que entonces eran pareja (se dice incluso que él le pidió matrimonio y ella no aceptó, no sé si para su desgracia, pues se acabó casando con Espartaco Santoni…) y que recuerdo coincidieron con mi familia comiendo en el restaurante gijonés Bellavista, seguramente en el mismo año del rodaje, y que mi padre se levantó a pedirles un autógrafo.  Este film fue la selección española para los premios Oscar, pero no llegó al corte final de cinco películas candidatas. Curiosamente, esta era una de las películas de las que se rodaban dos versiones, una de ellas con desnudos para el mercado internacional más abierto; como muestra véanse dos carteles distintos de la misma.



5.- FILMOGRAFIAS EXOTICAS: ¿EXISTE EL CINE ISLANDES?

En poco tiempo nos sorprenden dos películas de este aislado país de excelente factura:

“RAMS. EL VALLE DE LOS CARNEROS”, segunda película de su joven director y escritor Grímur Hákonarson, protagonizada por dos actores islandeses de nombres casi impronunciables, de encomiable carrera en teatro, cine y TV en su país: Sigurður Sigurjónsson y Theodór Júlíusson. Una película sobre la moderna vida agraria en Islandia, con tintes de melodrama, cuyo final sorprende por simbólico y abierto (los dos hermanos, que durante 40 años se odiaron y acaban luchando juntos por sus carneros, vuelven al vientre materno representado por un agujero en la nieve para intentar salvarse desnudos en una horrible noche de tormenta de nieve).


Obtuvo el premio “Un Certain Regard” del Festival de Cine de Cannes 2015. Y la Espiga de Oro en Valladolid, así como su director el premio como debutante.
Y con premio al mejor actor en la Seminci vallisoletana 2015, tenemos otro film islandés llamado originalmente “FÚSI (VIRGIN MOUNTAIN)” y estrenado en España como “CORAZÓN GIGANTE” (historia de un enorme inadaptado, que nunca tuvo una novia y cuyo único interés son las batallas de la Segunda Guerra Mundial que reproduce en miniatura en el apartamento en el que vive con su madre, pero que al apuntarse a unas clases de baile conoce a otra mujer solitaria, como él, y con profundas heridas psicológicas) cuyos méritos no solo están en el orondo protagonista, sino en toda la historia, pues triunfó en el Festival de Cine Independiente de TRIBECA (mejor película, mejor actor Gunnar Jónsson y mejor director Dagur Kárir).
Por cierto, en la misma Seminci 2015, el premio al mejor director fue para la japonesa Naomi Kawase (una directora muy reconocida, con innovadora labor a medio camino entre el documental y la ficción) por una interesantísima película, “Una pastelería en Tokio”, una historia sencilla y emotiva con personajes discretos, que nos retrata una parte insólita de la megápolis donde abundan los cerezos y no hay rascacielos. Cabe recordar que uno de los últimos planos de su film  Chiri” (2012) (mediometraje que filmó en su intimidad registrando los últimos días de su tía abuela, la mujer que crió a la directora al ser abandonada por sus padres) retrataba a un cerezo en flor en la luz del crepúsculo, un poderoso símbolo de la muerte y la renovación...


¡Esto es todo por ahora amigos cinéfilos!
Mayo 2016.
  

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